Publicidad

domingo, 14 de julio de 2013

Cinco temas, una columna

Twitter: @javiermayorca

*En esta edición vamos con cinco temas. El primero tiene que ver con la ola de muertes por supuestos “enfrentamientos” o resistencias a la autoridad. Desde que comenzó el plan Patria Segura, es decir en poco más de cinco semanas hemos tenido en Caracas 43 casos. Dos con participación militar. Los demás han corrido por cuenta de la policía judicial. Son acciones quirúrgicas que hacen recordar a los días previos a la masacre en Kennedy del año 2006, cuando mataron por “error” a tres estudiantes de Administración de la Universidad Santa María. En aquella oportunidad, el mayor peso de los crímenes recayó sobre un grupo de agentes de la Dirección de Inteligencia Militar, con la complicidad y el encubrimiento de CICPC. Ahora, los del cuerpo de investigación hacen el “trabajo sucio” completo. Uno se pregunta si eso traerá más paz o seguridad a la ciudadanía. O si en el fondo estamos ante una gran vendetta, en la que los policías aprovechan para saldar viejas cuentas. Liliana Ortega, representante de Cofavic, asegura que en estos casos la investigación posterior es poca o inexistente. De manera que rara vez se puede distinguir entre un intercambio real de fuego entre agentes y hampones, o si en realidad lo que hay es una ola de asesinatos a manos de uniformados.

 *Al cierre las autoridades guatemaltecas preparan la repatriación a Caracas de los restos del venezolano Elio Brito Laricchia, uno de los ocupantes de la avioneta estrellada el 28 de junio en Ixchiguán, Guatemala, procedente de México. El hombre de 30 años de edad, según fuentes policiales, coordinaba de los bombardeos de drogas en las costas orientales del país para un grupo de traficantes mexicanos que posteriormente llevaba los alijos a Centroamérica. El siniestro se produjo por un aparente descuido del piloto mexicano, quien se estrelló contra un cerro en medio de las nubes. El grupo de seis personas iba en un vuelo no reportado hacia Panamá, donde supuestamente harían escala camino a Venezuela. La prensa guatemalteca reportó la semana pasada que ningún familiar se había acercado a reclamar alguno de los cadáveres, por temor a los interrogatorios. Además de los pasajeros, la aeronave iba con seis millones de dólares en efectivo.

*La policía judicial capturó la semana pasada a uno de los autores materiales del asesinato del cacique yukpa Sabino Romero. A este crimen ocurrido el 3 de marzo dedicamos una de las columnas anteriores. La policía judicial sostiene que todo fue por una venganza de hacendados zulianos contra quien consideraban el coordinador de las invasiones de los últimos años, especialmente la de un fundo llamado Las Flores. Angel Romero Bracho, alias Manguera, fue uno de los tripulantes de la moto desde la que le dispararon al líder indígena. Fue detenido y llevado a Caracas. Simultáneamente, agentes de Antiextorsión y Secuestros solicitan la detención de dos hijos de Romero por estar supuestamente implicados en el plagio de un ganadero, poco después del referido asesinato. La divulgación de esta información por quien escribe estas líneas ocasionó indignación en organizaciones no gubernamentales, que ven una especie de vendetta policial contra los deudos del yukpa.

Aún falta parte del audio
*La divulgación de la parte restante del audio del exconductor de La Hojilla, Mario Silva, se ha convertido en una papa caliente para la oposición. Las razones suministradas extraoficialmente para esta tardanza han sido muchas y todas ellas poco convincentes. Se han deslizado tres fechas para que el diputado Ismael García de a conocer el contenido de esta conversación, y nada. Se ha rumorado que Silva plantea en esa conversación la necesidad de asesinar al presidente del Parlamento, teniente retirado Diosdado Cabello, y endilgarle este crimen a la oposición. Todo parece ser una gran olla. Para darle sustento, el 3 de mayo representantes de la dirección de Contrainteligencia Militar se reunieron con miembros de los cuerpos de seguridad del estado Táchira para alertar sobre una conversación telefónica captada en el centro comercial El Tama de San Cristóbal, donde un hombre supuestamente anunciaba que atentarían contra el gobernador de esa entidad José Vielma Mora y contra el propio Cabello, en represalia por el ataque en el hemiciclo de la Asamblea Nacional contra Maria Corina Machado. En la reunión los militares bajo el mando del mayor general Hugo Carvajal presentaron incluso dos fotos del sujeto de marras, de 55 años de edad, tomadas mientras revelaba estos planes a través de su celular.

*Para el jueves de la semana pasada, representantes de los poderes Ejecutivo y Moral, respectivamente el canciller Elías Jaua y la fiscal general Luisa Ortega, habían repudiado la negativa de España y Francia de permitir el aterrizaje del jet en que iba el presidente boliviano Evo Morales, por temor a que llevara como pasajero al exagente de la Agencia Nacional de Seguridad (NSA) estadounidense Edward Snowden, quien permanece como huésped del gobierno ruso. Llama la atención cómo se reacciona en el foro internacional con respecto a decisiones que esas mismas personas avalan en lo interno. Si la vida de Morales corrió peligro por la negativa de permitirle aterrizar, también ocurrió durante la campaña presidencial con Henrique Capriles, a quien le impidieron llegar a dos aeropuertos y tuvo que buscar un tercero de emergencia. En el plano internacional, el 13 de febrero las autoridades venezolanas impidieron que pasara por cielo nacional el jet del Emir de Qatar, un Airbus siglas A7-HHH. Ante estas inconsistencias, uno recuerda aquél refrán: luz en la calle, oscuridad en casa.